Hace unos días,revisando un cajon de la biblioteca nacional,en el medio de una investigación antropologica que estamos haciendo,que consiste en averiguar donde se guardan tantos libros(se calculan 500.000) en un edificio de ese tamaño encontre un material valiosisimo para entender la cultura uruguaya del siglo 21.Voy a transcribir de a poco,asi captamos la magnitud de tal descubrimiento.Lo que sigue,es uno de los articulos.
Mondolfo y su pandilla
Mi nombre es Mondolfo Rojas y soy bandolero. No como el guajiro de Tartaciego, era bandolero. Y era el mejor de todos. O al menos eso creia el, hasta que le hicimos cambiar de parecer hundiéndole la frente con la pata de una cama de dos plazas. ”El pie”, me dicen por aca; Si, el pie tambien. Lo inmovilizamos con la pata sobre la frente, y nos subimos los quince al mismo tiempo a hacer una guerra de almohadas.Como nos divertimos. Hasta que Julio Mayo desenfundo el tiro. Tuvimos que llenarlo de plomo,y lo volveríamos a hacer, si pudiéramos recomponerlo. Pero no; en un ultimo acto de canallismo se desperdigó por todo el cuarto. Juro por mi padre, Stan Rojas, que ni el mismito Jesús podria dejar de una sola pieza a Julio. Pero volvamos con el cabron de Tartaciego.¿Qué porque lo matamos de esa manera? Fue idea de Niño Edgar. Le decimos niño porque es el mayor de la pandilla. Ya tiene 10 años. Recuerdo que cuando llegó a la guarida nos dijo: “Idiotas, yo tengo diez años y soy el mayor aca” . Como ninguno sabe contar, le creimos. Es el que hace las cuentas. En los asaltos, el siempre se lleva el 60% y nos deja a cada uno el 90%. Mi nombre es Mondolfo Rojas, y juro sobre la tumba de mi padre, que algun dia lo enterraré. Según Gomez, que siempre se pavonea de tener un doctorado en Termodinámica, Tartaciego estaba condenado desde que puso un pie en la guarida; y nadie se atreve a llevarle la contra, pues el hecho es que lo habiamos atado de pies y manos al salir del auto. Lo cierto es que intento escaparse cuando lo dejamos en el estacionamiento de ZAPATA´S. Yo estaba ordenando unas chilis cuando lo vi encender el motor. Por suerte yo habia cortado los frenos asi que pudimos apresarle de vuelta cuando intentaba ayudar a una mujer que habia quedado atrapada entre el auto y la imagen gigante de Zapata.
El articulo termina ahi.Las implicancias éticas,las significaciones ocultas,el impacto en cada uno de nosotros está por verse.Nos vemos en un próximo capitulo de: Los archivos ocultos de la biblioteca nacional
Jackie Rodriguez Stratta
sábado, 1 de mayo de 2010
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