como quien se abre de piernas,
como quien se sube la pollera
para mostrar lo mas preciado,
para distraer,
para conquistar,
nunca para permitir
Con la guardia abierta,
el pavoneo impúdico,
la pera que no cuelga del soporte,
ese botón de Off que pone a babear a mis nudillos.
No pierdo de vista tus ojos,
esos vasos comunicantes de tu próximo golpe.
Nuestro baile es espléndido,
circular,
alegórico,
más antiguo que los guantes que calzamos.
Levanto la pierna,
rápida e intensamente
te pego en las costillas.
Ya no bailamos, nadie sabe quien conduce el desenfreno
Suena la campana.
Nos duele el cuerpo por los golpes del otro,
pero también lo sabemos, el otro nos hace felices.
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